En la Unión Europea, los productos relacionados con la energía se etiquetan con una etiqueta de fácil utilización: la etiqueta energética de la UE.

Clasifica los productos en clases de eficiencia energética e informa con pictogramas sobre las propiedades más importantes.

La etiqueta energética de la UE ofrece transparencia a los consumidores

La etiqueta energética de la UE se utiliza en toda Europa desde 1998 y se está introduciendo gradualmente en varios grupos de productos.

Hoy en día, el requisito de etiquetado ya se aplica a los frigoríficos y congeladores, aspiradoras, lámparas y luces, lavadoras, lavadoras y secadoras de ropa, hornos eléctricos, campanas extractoras, lavavajillas, aparatos de aire acondicionado, televisores y armarios.

Debido al requisito de etiquetado, la cuota de mercado de los aparatos especialmente eficientes energéticamente está aumentando constantemente en muchos grupos de productos.

Escala de eficiencia energética EU

En agosto de 2017 entró en vigor el nuevo Reglamento (UE) 2017/1369 de 4 de julio de 2017, por el que se establece un nuevo marco para el etiquetado energético.

Este reglamento tiene la siguiente escala de la A (los más eficientes) a la G (los menos eficientes), pero elimina los +, ++, o +++ que anteriormente indicaban el menor o mayor grado de eficiencia de la categoría superior, es decir, de la A.

Conclusión : el etiquetado reflejará siete clases de eficiencia energética, de la A que es la mejor a la G que es la peor.

Los más eficientes:

  • A
  • B
  • C

Consumo moderado:

  • D
  • E

Alto consumo:

  • F
  • G

El fundamento jurídico

La obligación de etiquetar los productos relacionados con la energía se basa en la Directiva Marco de la UE 30/2010/UE.

Sobre la base de esta directiva marco, la Comisión de la UE adopta los llamados «actos jurídicos delegados».

Sólo estos actos jurídicos delegados determinan qué grupos de productos individuales deben etiquetarse con una etiqueta energética de la UE en el comercio.

Por ejemplo, regulan el diseño exacto de la etiqueta y la asignación de clases de eficiencia energética para un determinado grupo de productos.

La pertinencia de esta normativa resulta especialmente evidente en el contexto de que España es uno de los mayores y más importante mercado de la Unión Europea.

Fusiona los retos sociales planteados por la revolución energética con las demandas y oportunidades de la sociedad de consumo moderna. Por ejemplo, el 99,7% de los hogares españoles tienen un frigorífico, el 94,5% una lavadora y dos de cada tres cocinas un lavavajillas.

Objetivo de la obligación de etiquetado

Las normas uniformes para la presentación del consumo de energía deben conducir a una mayor transparencia y a una mejor comparabilidad de los productos dentro de una misma categoría de productos.

El objetivo es facilitar a los consumidores la elección y compra de electrodomésticos energéticamente eficientes.

La razón es que si los consumidores incluyen cada vez más el consumo de energía en sus decisiones de compra, esto animará a los fabricantes a reducir el consumo de energía de sus productos en oferta.

Esto se debe a que el aumento de la eficiencia de los productos relacionados con la energía es una contribución importante al aumento previsto del 20% de la eficiencia energética en la UE para 2020.

Grupos de productos que requieren etiquetado

Desde la introducción de la etiqueta energética de la UE, un gran número de grupos de productos han sido declarados sujetos a etiquetado obligatorio, incluyendo Refrigeradores y congeladores, aspiradoras, lámparas y luces, lavadoras, secadoras, hornos eléctricos, campanas extractoras, lavavajillas, aires acondicionados, televisores y armarios de almacenamiento de vinos.

La actual etiqueta energética de la UE es independiente del idioma y se utiliza de manera uniforme en todos los países de la UE.

La eficiencia energética de los aparatos comercializados también está garantizada por la etiqueta energética de la UE. A cambio, las clases bajas son eliminadas.

EFICIENCIA ELECTRODOMÉSTICOS EUROPA

Además de la clase de eficiencia energética, la etiqueta suele contener información sobre el consumo absoluto de energía, normalmente en kWh al año, con un supuesto uso típico del producto.

En los pictogramas se ilustra información adicional sobre otras propiedades relevantes del producto, como el tipo de suministro de energía, el tamaño, la emisión de ruido o funciones adicionales.

Las infracciones se comunican a las autoridades responsables de la UE y cada cuatro años se prepara un informe exhaustivo.

Obligaciones de los fabricantes

Con la publicación de un acto jurídico delegado para un grupo de aparatos, comienza un período transitorio para la conversión del etiquetado energético establecido en el mismo.

A más tardar al final de este período, los fabricantes de electrodomésticos deberán incluir una etiqueta de la UE con cada electrodoméstico suministrado. Además, todos los datos relativos al consumo de energía deben figurar en la documentación técnica.

La información sobre el consumo de energía o la clase de eficiencia energética también debe figurar en todos los folletos o manuales técnicos del producto, ya sean impresos o en línea.

Si el dispositivo no va acompañado de un folleto, deberá facilitarse la hoja de datos que contenga la información sobre el producto correspondiente a la etiqueta UE.

El fabricante es responsable de la exactitud de la información de la etiqueta y de la hoja de datos.

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